Presentación


Desde un primer momento llamó mi atención la arquitectura de la plaza. Todos esos ventanales tan característicos de las edificaciones granadinas de principios del siglo XX. ​
No podía evitar tener una mirada ociosa y turística de la plaza, contemplativa a la vez que imaginativa. ¿Qué habría detrás de aquellas fachadas? Pronto lo supe: pensiones, apartamentos de alquiler vacacional, oficinas... En realidad poco me importaba. Lo divertido era imaginar quienes habitan esos edificios, como viven la plaza, cómo se relacionan irremediablemente con ella, y mejor aún, imaginarme a mí misma asomada a cada una de esas ventanas, habitando cada uno de esos edificios.





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